Beneficios del pinzamiento tardío del cordón umbilical

Autora: Laia Casadevall Castañé

El pinzamiento óptimo del cordón umbilical implica abandonar la práctica de pinzar y cortar de forma temprana el cordón cuando nace el bebé, dejando que éste haga su trabajo, latiendo a su ritmo, respetando la fisiología del cuerpo y transfiriendo la sangre que queda en la placenta a su receptor, el bebé.

Una vez finaliza el proceso, el cordón queda blanco y no late, por lo que se puede considerar que ha finalizado la transición de forma satisfactoria y es a partir de este momento que se considera óptimo para cortar el cordón y separar al bebé de la placenta (a no ser que se opte por un parto lotus).

Los efectos positivos de pinzar y cortar el cordón umbilical de forma tardía o una vez el cordón deja de latir son muchos. La evidencia científica es contundente y a dia de hoy no está justificado cortar de forma temprana el cordón umbilical, pues puede causar más daños que beneficios al bebé.

Todos los organismos oficiales internacionales incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS) o reconocidos colegios de médicos cómo el RCOG de Inglaterra o el ACOG de Estados Unidos o de comadronas cómo el RCM entre otros han unificado sus criterios recomendando que se abandone el pinzamiento temprano del cordón umbilical, pues la evidencia ha mostrado que tiene riesgos para el bebé, y se opte por el clampaje y corte tardío.

Entre los beneficios del pinzamiento tardío del cordón   umbilical encontramos:

  • Mayor aporte de hemoglobina
  • Menor riesgo de anemia durante el primer año de vida
  • Mayor aporte de células madre
  • Mayor peso al nacer
  • Menor riesgo de hipoxia al nacer
  • Mejores habilidades motoras, finas y sociales a la edad de 4 años que indican efectos positivos en el neurodesarrollo a largo plazo
  • Menor riesgo de hemorragia ventricular, enterocolitis necronizante o necesidad de transfusión sanguínea en bebés prematuros

Anteriormente se creía que esta práctica estaba relacionada con mayor riesgo de ictericia en el recién nacido pero recientes investigaciones han mostrado que no existe tal asociación.

Nacemos con un reanimador neonatal de serie que es nuestra placenta. Cortar de forma prematura el circuito que nos ayuda y facilita la transición del útero al exterior es peligroso y arriesgado.

Hemos creído durante años que la intervención humana era mejor que la propia naturaleza, pero la evidencia ha mostrado una vez más que nos equivocamos.

Respetar la fisiología para garantizar seguridad y salud es nuestro deber profesional. Recordemos el principio de ética “primero no hacer daño”. El parto y nacimiento requieren de más observación y espera que intervención. Todo tiene un porqué al final… Y esta es la magia del nacimiento.

Imagen de Monet Nicole

Laia Casadevall, Matrona

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