El cordón umbilical

Autor: Carlos González

Publicado originalmente en catalán en el diario Ara, el 16 de noviembre de 2019

Traducido y ligeramente modificado por el autor

Hace cincuenta años, era costumbre pinzar el cordón umbilical en cuanto nacía el niño. Tanta era la prisa que de hecho algún estudio científico denominaba “pinzamiento tardío” el que tiene lugar después de 30 segundos. ¡Treinta segundos! Me parece que yo tardaría más de treinta segundos sólo en buscar la pinza estéril y abrir su envoltorio protector.

El temor era la policitemia (exceso de glóbulos rojos) neonatal, una rara complicación que aumenta la viscosidad de la sangre hasta el punto de dificultar la circulación y afectar a diversos órganos.

Pero en el último medio siglo se han ido acumulando los estudios científicos que prueban que aquel temor era infundado. Esperar unos minutos antes de pinzar el cordón umbilical permite que el recién nacido reciba entre 50 y 150 ml más de sangre, muy útiles en el momento en que sus pulmones tienen que comenzar a funcionar, llenándose de sangre y de aire. Este aumento no provoca policitemia, ni hiperviscosidad, ni ningún otro problema al recién nacido (y tampoco a la madre; que quede claro: no es sangre que pasa de la madre al bebé, sino de la placenta al bebé; la madre no pierde más sangre). Por el contrario, mejora la oxigenación del bebé, aumenta sus reservas de hierro y disminuye por tanto el riesgo de anemia en los meses posteriores; algunos estudios parecen indicar incluso una mejor mielinización del cerebro (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6259583/). Retrasar el pinzamiento del cordón parece ser especialmente beneficioso para los prematuros: disminuye la mortalidad, la necesidad de transfusiones, y el riesgo de hemorragias cerebrales o de enterocolitis necrosante (https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD003248.pub3/full/es https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29097178).

La OMS recomienda pinzar el cordón entre uno y tres minutos después del parto, nunca antes de un minuto (https://www.who.int/elena/titles/full_recommendations/cord_clamping/en/). La Guía de práctica clínica sobre atención al parto normal (2010) del Ministerio de Sanidad español recomienda esperar al menos dos minutos, o hasta que el cordón deje de latir (https://www.mscbs.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/guiaPracticaClinicaParto.pdf). Una reciente revisión científica (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5290307/) recomienda esperar al menos tres minutos o “hasta que el cordón quede plano y blanco, indicando que el bebé ha recibido la mayor parte de la sangre que quedaba en la placenta”, y afirma que “el pinzamiento precoz del cordón es una intervención evitable y no fisiológica, que impide el proceso normal de la transfusión placentaria”.

Cuesta cambiar las viejas costumbres, y todavía en algunos centros se practica el pinzamiento precoz del cordón. La plataforma científica en defensa del pinzamiento óptimo del cordón umbilical es una excelente iniciativa que sin duda contribuirá a difundir a mejorar las prácticas obstétricas.

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