El mito de las vueltas de cordón

Autora: Inma Marcos

 

En España existe el gran mito infundado de lo peligrosas que son las vueltas de cordón al cuello de los bebés cuando van a nacer. Es la típica pregunta que me hacen algunas personas cuando se enteran de que me dedico a atender partos en casa o de algunos padres cuando vienen a la visita informativa sobre parto en casa acompañando a su mujer: ¿Y si el bebé tiene una vuelta de cordón que haces? Muchas mujeres explican “A mi me hicieron una cesárea por una vuelta de cordón” o “ el cordón era tan corto que el bebé bajaba y volvía a subir” o “debido a una vuelta del cordón tuvo sufrimiento fetal y hubo que correr a hacerle la cesárea”. Incluso algunos médicos obstetras buscan vueltas de cordón en las ecografías de tercer trimestre, y ofrecen una cesárea si las encuentran. ¿Pero que hay de verdad en todo eso? Ya os digo que muy poca.

De entrada las vueltas de cordón no son patología, son una variación de la normalidad y un 37% de los bebés intrauterinos llevan una o más vueltas de cordón ya sea al cuello, en bandolera, o en alguna extremidad. Se forman durante el embarazo y no son peligrosas.

El cordón umbilical es muy resistente y elástico ya que está conformado por la gelatina de warton que protege a la vena que lleva sangre arterial y las dos arterias umbilicales que llevan la sangre venosa del bebé hacia la placenta. Esta gelatina es tan eficaz en su capacidad protectora que incluso habiendo nudos verdaderos un poco apretados la circulación fetal no se afecta. Dos vueltas prietas al cuello de un bebé a punto de nacer quizás pueden hacer sentir incómodo al bebé pero no le van a impedir la oxigenación puesto que el bebé no utiliza la tráquea ni los pulmones para respirar hasta que nace, con lo que es imposible que las vueltas le causen asfixia.  

Para ilustraros que a menudo se le atribuyen a las vueltas de cordón la capacidad de crear graves y peligrosos problemas a los bebés os contaré una situación imaginaria que por desgracia suele ser el pan de cada día en la mayoría de paritorios españoles:

Imaginaros la siguiente situación: En una sala de partos una parturienta está en fase de pujos y la cabecita del bebé situada ya casi en un tercer plano de Hodge. Lleva la anestesia peridural lo que facilita cuatro factores que propician el sufrimiento fetal:

1) Favorece la hipotensión materna o sea reduce la fuerza con la que la sangre oxigenada llega al bebé.

2) El bebé tiene aumentadas sus necesidades de oxígeno debido a que la anestesia causa una vasodilatación de la mitad inferior del cuerpo que a su vez causa un aumento de al menos 1 grado de temperatura de toda la pelvis.

3) La anestesia casi siempre ocasiona la necesidad de utilizar oxitocina por que disminuye la dinámica uterina y este medicamento considerado peligroso tiene como efecto secundario el sufrimiento fetal.

4) La anestesia peridural alarga la fase de descenso y rotación fetal debido a la inmovilidad y la ausencia de pujos espontáneos.

A estos factores podemos sumar otros dos que no tienen que ver con la anestesia:

1) La posición tumbada boca arriba que reduce la oxigenación hacia el bebé (efecto Poseiro).

2) Los pujos dirigidos que incitan a la madre a contener la respiración y empujar en valsalva durante largo rato ocasionando con ello una disminución de la oxigenación del bebé intrauterino ( ya que el bebé respira lo que respira su madre y esta llega a respirar solo un par de veces por minuto durante el pujo).  

Si sumamos todos los factores el resultado suele ser que el bebé presenta bradicardia fetal sostenida: Latido fetal enlentecido que puede denotar asfixia fetal y que requiere intervención para extraer al bebé cuanto antes. Así que en este escenario imaginario los profesionales que asisten el parto se movilizan rápidamente para extraer al bebé mediante fórceps. Cuando nace, el obstetra y los demás profesionales presentes pueden ver que hay una vuelta de cordón algo prieta al cuello del bebé y piensan: “Claro¡ la culpa de todo es de la vuelta de cordón¡”. El bebé nace fláccido y hay que estimularlo para invitarlo a respirar pero finalmente reacciona y tras aspirarlo se le lleva a su madre.

Las vueltas solo son visibles cuando sale la cabeza del bebé. No es fiable descubrirlas en ecografía ya que el bebé rota y se mueve durante el parto y a menudo puede desenroscar una vuelta que tenía o crearse una que no tenía. Tampoco es buena idea que el ecografista busque las vueltas, es una información totalmente irrelevante que solo va a servir para causar ansiedad a los padres.

Cómo NO actuar ante la presencia de vueltas de cordón :

Cuando me formé como comadrona (terminé en 1996) me enseñaron que siempre, cuando nacía la cabeza del bebé, debía introducir un dedo en su nuca para ver si había vuelta de cordón o no y si la encontraba debía retirarla y a continuación extraer el cuerpo del bebé. También me enseñaron que en caso de que la vuelta estaba tan prieta que no era posible liberarla debía clampar el cordón con dos pinzas kocher y proceder a cortarlo. Por suerte unos años después compañeras comadronas formadas en Inglaterra me enseñaron que eso no era lo correcto y pude desaprender, pero recientemente algunas comadronas recién tituladas en España me han explicado que es así como les han enseñado a resolver las vueltas de cordón al cuello.

Manipular el cordón o estirarlo causa una vasoconstricción de sus vasos sanguíneos, lo que interrumpe la oxigenación del bebé que nacerá probablemente fláccido y necesitará estimulación para respirar.

Y cortar el cordón con la cabeza del bebé fuera y el cuerpo todavía dentro está totalmente desaconsejado por ser extremadamente peligroso ya que clampar el cordón en esa situación causa una anoxia inmediata al bebé, y si sucediera una distocia de hombros podría resultar letal para el neonato. Si el hombro se atasca tras el hueso púbico, el bebé no puede salir y es necesario maniobrar para extraerlo y las maniobras pueden solventar el problema en un período corto de tiempo o tardar varios minutos lo que daría lugar a un recién nacido en estado gravemente comprometido.

Cómo actuar ante la presencia de vueltas de cordón:

No tocar el cordón hasta que ha nacido el bebé.

Liberar las vueltas una vez este ha nacido: Se le sujeta con una mano agachando su cabecita hacia abajo y con la otra mano se deslían las vueltas.

Si el cordón es más corto se utiliza la maniobra de Somersault: Consiste en pegar la cabecita al cuerpo de la madre una vez esta ha nacido mientras acaba de salir el cuerpo y una vez ha nacido se le da la voltereta hacia abajo de modo que se libera la vuelta sin más tal como se muestra en la imagen inferior.

Y si el cordón es muy corto? En 22 años de práctica profesional nunca encontré vueltas de cordón cuando un cordón era muy corto. Se necesita un cordón largo para que este se pueda enrollar al cuello. Otro mito es que el cordón sea tan corto que impida nacer al bebé. Aquí tenéis la demostración de que eso no es posible:

Como conclusión: Las vueltas de cordón son habituales y rarísimamente pueden causar un problema en el bebé. No se debe manipular el cordón hasta que haya nacido el bebé. Es necesario desmitificar informando  tanto a los profesionales que atienden partos como a la población general para que pierdan el miedo a las vueltas de cordón. 

Imma Marcos, Comadrona

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